EL COLECCIONISMO CERVECERO:
La Breweriana es la especialidad de coleccionismo referente al mundo de la cerveza. Esta palabra nace de la palabra inglesa Brewery (fábrica de cerveza). Los coleccionistas de los de Estados Unidos fueron los primeros en utilizar este término que a través de los años se ha ido expandiendo por todo el mundo. Inicialmente los coleccionistas se dedicaron a guardar los envases (botellas, latas, etiquetas y tapas). Más tarde se amplió a todo tipo de materiales como carteles, cristalería, posavasos, pins, acciones, ceniceros, lapiceras, remeras, gorros, y una infinidad de artículos de promoción. En 1969 M. Wright Jr. de St. Louis presenta su colección en un diario de Denver. Al verlo, otros seis aficionados que creían que eran los únicos locos, se reúnen, comentan acerca de sus colecciones y el 15 de Abril de 1970 fundan el “Beer Can Collectors of America”. Años más tarde se crea una asociación mundial, y se puede decir que es cuando aparece en realidad el coleccionismo de latas de cerveza. Estas asociaciones establecen normas, lanzan revistas, imprimen catálogos, y, sobre todo, fomentan las relaciones entre los aficionados de todo el mundo. Se dice cómo se debe montar una colección, cómo restaurar las latas dañadas, la cotización de las diversas series, y se califica la categoría de cada miembro de estas asociaciones. Hoy día, se pueden encontrar colecciones de mas de 50000 latas como hay en Brasil o en Estados Unidos.
ORIGEN DE LA LATA :
Los primeros intentos de envasar cerveza en lata, aunque fallidos, fueron en 1909. Los principales obstáculos se debían a la reacción química entre el metal y el contenido, y a las dificultades del cierre para soportar la presión interior. La primera lata de cerveza comercial apareció el 24 de enero de 1935, creada por una pequeña cervecería llamada “Krueger”. Para ello, “American Can” decidió invertir en la primera línea de fabricación y llenado de latas, de forma gratuita, hasta comprobar el éxito de la operación. En seis meses las ventas de Krueger se multiplicaron por cinco, 37 fábricas producían cerveza en lata a finales de 1935, y en un año se vendieron 200 millones de latas. Las primeras latas de Krueger eran de tapa plana, pero muchas de las primeras latas parecían botellas metálicas, ya que tenían cuello y cierre con tapón corona. Esto se debía a que en ese entonces el consumidor estaba acostumbrado a la botella, y la transición a la lata no seria tan sencilla. Un año después, cerca de cuarenta marcas llenaban latas en el Reino Unido, y poco tiempo después ya se llenaban latas en los mercados tradicionales cerveceros de Alemania, Bélgica y Países Bajos. En 1939 se lanzó una lata de dos piezas llamada “crowntainer” que supuso el antecedente de las latas actuales y que con distintas mejoras siguió en uso hasta mediados de los años 50. La segunda guerra mundial detuvo el empuje de la lata de cerveza. Solamente se fabricaron latas para suministros militares, ya que era de fácil traslado para los soldados en el campo de batalla. La vuelta a la normalidad se inició rápidamente al término de la contienda, con otro suceso de gran importancia: la llegada de los refrescos en lata. Continental Can Company ya había experimentado en el mercado de los refrescos en 1938, envasando ginger ale de la marca Clicquot Club en latas similares a las de cerveza. Problemas de fugas y de alteraciones del sabor a causa del barniz de revestimiento frustraron el primer intento. En 1953, con varias mejoras, aparecen de nuevo en el mercado estadounidense refrescos de cola en lata. El objetivo es el consumo en actividades de ocio al aire libre. Esta vez la apuesta es en firme y en apenas dos años las latas de refrescos empiezan a extenderse en el mercado, aunque las grandes compañías se resisten al cambio. Coca-Cola, que en 1955 ya había enviado latas para las tropas norteamericanas en Japón y el área del Pacífico, seguía haciendo pruebas en mercados pequeños (ferrocarriles, compañías aéreas) pero temía la reacción del gran consumidor ante el nuevo envase. Forzada por la competencia de Royal Crown Cola, que se había convertido en el mayor envasador de refrescos en lata, la compañía de Atlanta lanzó al mercado sus primeras latas en septiembre de 1959. Al final de la década de los 50 desaparecen definitivamente las latas con cuello cónico, y a principios de los 60 se produjo la implantación de las tapas de aluminio de fácil apertura. En esas fechas comienza a emplearse el aluminio también en la fabricación de latas, y se produce otro desarrollo fundamental: el paso de la lata de tres piezas a la de dos piezas. Desde ese momento la evolución y la mejora de los materiales y los procesos de fabricación ha sido continua.